Es un equipo formado por empleados de la biblioteca, cuyo objetivo primordial es brindar apoyo emocional inmediato a personas que se encuentren en situaciones de crisis, ansiedad, angustia o desorientación ante cualquier tipo de emergencia, asegurando acompañamiento hasta que la persona pueda recibir atención psicológica especializada o recupere su estabilidad emocional.
Las acciones de los integrantes de esta brigada se adaptan a sus capacidades y formación. Una vez conformada, sus miembros serán colaboradores activos no sólo durante contingencias, sino también en la promoción del bienestar emocional dentro de la universidad.
Antes
Recibir capacitación en primeros auxilios psicológicos, manejo de crisis y contención emocional, impartida por especialistas en salud mental.
Participar en prácticas y simulacros que fortalezcan la empatía, la escucha activa y la comunicación asertiva.
Contar con material de apoyo emocional, como guías, directorios de atención psicológica interna y externa, y espacios adecuados para brindar acompañamiento.
Identificar señales de estrés o ansiedad en el personal y los usuarios, fomentando una cultura de autocuidado emocional.
Mantener comunicación constante con el área de Apoyo Estudiantil para coordinar acciones preventivas y de apoyo.
Actualizar periódicamente la capacitación en intervención en crisis.
Durante
Mantener la calma y autocontrol emocional para poder brindar apoyo adecuado a las personas afectadas.
Escuchar y contener a quienes presenten crisis emocionales, evitando juicios o consejos inapropiados.
Ubicar un espacio tranquilo y seguro donde la persona pueda estabilizarse emocionalmente.
Coordinarse con otras brigadas, especialmente con la de evacuación y búsqueda y rescate, para identificar personas con signos de angustia o shock.
Facilitar la comunicación con familiares o servicios psicológicos especializados cuando sea necesario.
Registrar los casos atendidos de manera confidencial y ética.
Después
Permanecer disponibles para brindar seguimiento emocional inmediato a las personas que lo requieran.
Elaborar un informe de las acciones realizadas, indicando el número de personas atendidas, tipo de apoyo brindado y canalizaciones efectuadas.
Participar en reuniones de evaluación posteriores a emergencias con el resto de las brigadas para identificar áreas de mejora.
Promover actividades de recuperación emocional, como espacios de conversación o acompañamiento grupal.
Cuidar la salud mental de los propios brigadistas, participando en sesiones de apoyo psicológico si es necesario.